Sunday, July 12, 2009

¿Michael Jackson era negro, loco, enfermo, pervertido? JOSE BRECHNER

¿Michael Jackson era negro, loco, enfermo, pervertido?

JOSE BRECHNER

La comunidad negra norteamericana se desmidió en elogios hacia Michael Jackson reclamando su progenitura. ¡Era uno de los nuestros! gritaron pastores, actores y músicos. ¿Era Jacko alguien que se identificaba con sus hermanos negros? Por los experimentos que hizo con su piel y las cirugías en su rostro, da para dudar.

Cuando los papeles firmados por sus dermatólogos y médicos, no tengan validez, o cuando ya no les preocupe las consecuencias de sus revelaciones y saquen los trapos al sol, se sabrá la verdad sobre el cambio de color del controvertido Rey del Pop.
Michael Jackson era excéntrico, no quiso ser negro, y según las versiones de especialistas, se sometió a un proceso de emblanquecimiento haciéndose inyectar vitíligo, que lo transformó no en Peter Pan, el niño que nunca creció, como él pretendía, sino en Blanca Nieves.

No sólo él quería ser blanco, sino que alquiló el vientre de una rubia para que albergase los espermatozoides, supuestamente de su dermatólogo Arnold Klein, para que sus hijos sean también del mismo tinte. No obstante, Jacko juró públicamente que las células conservadas in vitro que reprodujeron a sus hijos, eran suyas. Hecho desmentido por los exámenes de ADN.

Los óvulos tampoco fueron de la que dice ser la madre biológica, Debbie Rowe, que ahora reclama la tenencia de los niños porque cree que encontró un próspero negocio post mortem del ex marido. La paridora dejó a los bebés en manos de Michael, tal como acordaron, y no los volvió a ver. El frágil y delicado Jackson decía que amaba a la corpulenta y tosca inglesa.

Para Afroamérica, Michael Jackson era negro porque fue exitoso. Si hubiese sido mediocre lo hubiesen tildado de “blanquito”. A los blancos nunca les importó su color. Simplemente aplaudieron su originalidad.

Los tres vástagos, Prince Michael Joseph de 12, Paris Michael de 11, y Prince Michael II de 7, apodado “Blanquet” (manta), nunca mostraron su rostro al público, porque su estrafalario papá les obligó a cubrírselos con máscaras o velos. Nunca fueron a la escuela, jamás conocieron a un niño del vecindario ni tuvieron amigos, duermen los tres en el mismo cuarto, y los únicos extraños con los que tuvieron contacto, aparte de los que circundaban en Neverland, fueron animadores contratados para entretenerlos.

Allende sus complejos cromáticos y faciales, hay otros asuntos más sustanciales. Michael Jackson fue un farsante que no se bajó del tablado en ningún momento de su vida. En las entrevistas televisadas a lo largo de su existencia, resalta su fingimiento. Jackson era la mentira andante. Su susurrante hablar, su barbijo, su guante, su banda hitleriana en el brazo, su entorno, todo era parte del show cotidiano. Nadie conoció un Michael Jackson real.

Si bien Jacko fue un genio musical que tuvo una infancia sufrida con un padre despótico que lo puso a trabajar desde los tres años, también fue premiado por sus logros. Gastó más de 500 millones de dólares en extravagantes caprichos y encima dejó una deuda de más de 400 millones.

Jacko derramó incógnitas muy oscuras acerca de su sexualidad. Un hombre que podía tener a cualquier mujer, o por último a cualquier hombre, buscaba niños, algunos cancerosos, con quienes acostarse.

Nunca se demostró su culpabilidad en el juicio que le inició en 1993 uno de los chicos invitados a su casa a pasar la noche, porque el proceso se detuvo con 20 millones que fueron pagados por Jackson a la supuesta víctima sexual para acabar con el escándalo. Pero ¿cuántos adultos se acuestan con niños y quedan libres? Por otra parte, ¿qué clase de padres permiten que su hijo de 13 años pase la noche en la cama con un individuo de 34 que usa maquillaje, lápiz labial, delineador de cejas y rimmel?

En los siguientes meses habrá escándalos sobre derechos de paternidad, maternidad, herencias. Juicios a médicos que recetaron drogas ilegales o restringidas. Acusaciones de homicidio. Infidencias que contarán sus mucamas, choferes, guardaespaldas, o personas más allegadas. Muchos secretos se conocerán en el próximo capítulo.

¿Por qué Michael Jackson nos debe importar? Porque los ídolos del Pop y el Rock son muy influyentes en el comportamiento de los adolescentes, que usualmente los imitan copiando lo peor de ellos.

La polvareda que deja Michael Jackson es densa. Honrarlo por su extraordinaria creatividad artística es apropiado. Por lo demás no se merece nada. ¿Es correcto juzgar a las celebridades por su comportamiento fuera del escenario? Es por lo que deberían ser juzgados, porque es lo único auténtico. Lo demás es teatro.

www.josebrechner.com

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